martes 1 de noviembre de 2011

Órdenes.




Las órdenes habían sido claras. Luz apagada; la puerta de la habitación del hotel abierta de manera que desde fuera se pudiera abrir pero que sólo un ojo conocedor de la situación pudiera verlo así; desnuda; tacones; el antifaz puesto; el collar en mi cuello y la cadena enganchada a él; los brazos apoyados en la pared, en esa postura en las que en las películas cachean a los delincuentes y la tralla y la caña encima de la cama.

"A partir de las 8 estate preparada". Eran casi las 8 y me coloqué esperando.

Los minutos pasaban. Dos o veinte, me era difícil controlarlo y la ansiedad no ayudaba.

Se abrió la puerta y se cerró tras de mi Amo. Reconocería sus pasos entre mil. Dejó algo en la mesa...o eso me pareció. Me pegó la cabeza a la pared y sacó el culo hacia fuera creando un arco en mi espalda. Ni una palabra. No lo necesitaba, ya sabía lo que tenía que hacer.

Me quedé quieta unos minutos intentando averiguar, por los ruidos que hacía, que vendría después. Oí el ruido de una puerta al cerrarse, la cadena del váter, un grifo... y la puerta de nuevo. Se acercó, podía sentirle respirar detrás de mí. Me olió el pelo agarrándomelo con fuerza.

Pasaron unos segundos y de repente noté el trallazo en mi culo. Uno tras otro, sin prisa pero sin pausa fueron cayendo sobre mí. Estuvo un largo rato azotándome, sin parar a pesar de que a veces me revolvía aunque sin cambiar la postura.

Paró, acercándose a mi por detrás, pegándose a mis nalgas doloridas, estrujándome las tetas con sus manos. Notaba su polla dura dentro de su traje en mi espalda. Esa que sabía en poco tiempo tendría en mi boca. Pero aún habría un rato de tralla y algo de caña antes de que pudiera tenerla para mí.

Los azotes siguieron un rato no demasiado largo aunque mi Amo aumentó la intensidad bajando ligeramente el ritmo de los mismos. Al final pasó a la caña, fueron pocos azotes, la reservaba para otro momento.

Me agarró del pelo y me puso de rodillas frente a él. "Las manos a la espalda". Por primera vez oía su voz. Crucé los brazos en la espalda sujetándome con una mano la otra muñeca. Pude oír la cremallera del pantalón y a los pocos segundos tenía su polla en la boca. Era mi Amo el que marcaba el ritmo y la profundidad. Yo mantenía la boca abierta e intentaba mantener el equilibrio.

Después de unos minutos se sentó en la cama . "A cuatro patas" "Quiero que con cada azote te metas toda la polla hasta la garganta".

Así me fue dando azotes más o menos espaciados en los que yo metía mi cabeza entre sus piernas hasta tragármela toda. A veces, con su mano, mantenía mis labios apoyados en su pubis unos segundos más, hasta que notaba que no podía más.

"Ponte en la pared, me apetece azotarte un poco más".

Volvió a coger la tralla y volvió a azotarme durante unos minutos. Cuando acabo empecé a oír unos ruidos de los que seduje que mi Amo estaba desvistiéndose.

Efectivamente, en pocos minutos estaba pegado a mi espalda, haciéndome notar su desnudez, colocándome el collar de manera doble. Yo ya sabía lo que venía después.

Y así fue, mi Amo me inclinó un poco de manera que tuve que agarrarme bien a la pared para no caerme mientras me metía la polla y empezaba a follarme agarrándome del collar con una mano y azotándome con la caña con la otra como si quisiera que su yegua corriera a galope. Empecé a moverme para ayudar a mi Amo en la penetración hasta que, acelerando los azotes, mi Amo se corrió.




Mi Amo , lo siento, no me ha salido un relato muy original, pero es que a mí lo que me pone realmente no es imaginar sino recordar.

2 raptados:

Sweet dijo...

Y vaya recuerdos!
Felicidades a ambos por lo que tienen.

Buena semana.

pj dijo...

Preciosa manera de mostrar el AMOR, le entrega al placer del AMO.¿Cómo me gustaria sentir esas sensaciones que tu disfrutas Proserpina.
Una sana envidia de un admirador vuestro.
Besos.