No sabíamos si sería el último, ni siquiera si habría fiesta de aniversario en Rosas5.
Tres días antes de la fecha nuestro amigo David nos escribió un correo diciéndonos que habría fiesta. En principio, al enterarnos tan tarde, nos era imposible ir. Pero el viernes, a eso de las 7 de la tarde, mi Amo decidió que cambiábamos todo, que sacábamos unos billetes de avión por internet y nos plantábamos en Barcelona esa misma noche.
Así que allí estábamos, a las once de la noche cogiendo un avión y dos horas más tarde entrábamos por la puerta del club.
Muchas caras nuevas esa noche. Algunas sin embargo conocidas y tras la barra esta vez, la encantadora Sandra cuidando de todos y de todo. Luis consiguió no volverse loco abriendo la puerta una y mil veces, y puso la mejor música que se había oído hasta ahora en Rosas.
Los fines de semana de aniversario siempre empiezan con un viernes un poco más flojo como antesala de un sábado movidito.
Y con todo estuvimos casi hasta las cinco de la mañana charlando con los que allí estaban y disfrutando del ambiente.
Media hora después estaba en el hotel con mi Amo azotándome con una varilla sacada de romper una de las perchas del armario de la habitación. Sonaba poco y era efectiva. Acabé con el culo bien rojo por primera vez en el fin de semana. Unas pocas horas después mi Amo me despertaba para azotarme con un cable del cargador del teléfono móvil. Sonaba poco y era efectivo.
Con el culo señalado por segunda vez nos fuimos a tomar el aperitivo y a comer con David y Jo. Vuelta al hotel, siesta y de nuevo sexo, percha y cable...
Por la noche cenita ligera y al club de nuevo. Era la gran noche. Y sí, esta vez estaban todos. Nos fuimos juntando unos y otros y mientras llegaban el Rosas había preparado un espectáculo en el que hubo poesía, relatos y ópera. Tuvimos la suerte de escuchar a Virginia cantando tres arias de manera deliciosa.
Tras disfrutar del evento llegó el plato fuerte inesperado. Sesión impresionante por parte de una pareja de Amo y sumisa holandeses que pasando por Barcelona se enteraron de la fiesta.
Y después de eso, mi Amo le dio por prestarme y junto a otras dos sumisas (Jo y Carmen) nos estuvieron azotando de cara a la pared hasta que se cansaron. Uno de los amos, Enric, cuando me azotaba siempre me miraba para ver la cara o el gesto que ponía. Después de varias veces haciéndolo me empezó a entrar la risa, pues no sabía muy bien que esperaba de mí . Eso le impulsaba a azotarme más. No sé si leerá el blog pero no me gustaría que pensara que era falta de respeto. Jamás se me ocurriría, porque mi Amo además le aprecia y respeta.
El caso es que la noche fue muy muy excitante, pues entre unas cosas y otras charlas y risas con todos ellos y con Ramón y Ana (ves Ana, ya no te llamo Blanca) se nos fueron haciendo más de las cinco.
Y como todo lo bueno se acaba, teníamos que salir corriendo al hotel, para una ducha y el equipaje pues nuestro avión salía a las siete de la mañana.
Eso sí, el domingo fue criminal.
0 raptados:
Publicar un comentario en la entrada