
No sabía si mi Amo iba a venir pero ya tenía pensado como iba a recibirle por lo que, cuando llamó por teléfono para decirme que estaba en mi casa en media hora, empecé a prepararme.
Saqué del cajón todas las cosas que necesitaba así como las fustas que tengo en el armario. Coloqué en la cómoda el flogger, la pala, las dos fustas y el cinturón. En la cama el antifaz y las esposas y en mis tobillos coloque los grilletes de cuero sin unirlos todavía. Y por último en el culo el lubricante por si mi Amo quería usarlo.
Era pronto y esperé leyendo en la cama. Pensando que sería más rápido si me colocaba en una muñeca las esposas, así lo hice y abrí el libro.
Mi Amo tardaba un poco, seguramente sería el tráfico que , cuando se acercan las navidades, tan mal se pone en el centro. Esperaba que no estuviera muy enfadado.
Llamaron al telefonillo. Era mi Amo, asi que le abrí, dejé la puerta entornada pero no cerrada y colocando el antifaz en mis ojos y la otra mano en las esposas, le esperé echada boca abajo en la cama, de manera que mi culo quedaba completamente a su merced.
Mi Amo entró y mirando a la habitación, la única estancia de la casa con luz, vio lo que le esperaba. Yo creo que esperaba encontrarme de rodillas tras la puerta pero no como estaba haciéndolo.
Pasó la mano por el culo lentamente, acariciándolo. No sabe lo que me tranquiliza eso, notar su tacto. Bueno sí lo sabe, perfectamente y por eso lo hace. Entonces empezó a azotarme. Primero con el flogger, para que mi culo se calentara y soportara mejor los azotes que vendrían después. Cada vez más fuerte y seguido. Con el flogger es más fácil aguantar que los azotes sean seguidos, pero tiene el inconveniente que al no ser rígido se controla peor y alguna vez me da en la pierna y es muy doloroso. Después de calentarme el culo, pasó a azotarme con el cinturón. Tandas de cuatro azotes que aguanté más o menos sin quejarme. Empiezó a dolerme mucho ya que eran golpes secos y fuertes. Después de un número indeterminado de azotes mi Amo se sentó y empiezó a pasar sus manos por los golpes recibidos y besándome la espalda. Los roces y las caricias me dan fuerza para seguir y mi Amo lo hace regularmente. Sé que más para curarme los dolores mentales que los físicos.
Así pasó a la fusta que creo es el intrumento que más me duele. No lo soporto porque al ser tan fina se clava y el dolor es muy intenso . Por eso mismo fue cambiando la fusta fina, la corta y el cinturón. Pasó un tiempo, no sé muy bien cuanto en el que mezcla las dos fustas, la pala y el cinturón con caricias reconfortantes. Mi Amo me dijo que era lo último ya. Yo para esos momentos ya estaba llorando. Es mi manera de descargar el dolor.
Cuando mi Amo paró me quitó el anitfaz y las esposas. Me di cuenta de que no se había quitado siquiera la chaqueta ni la bufanda. Me sonreí. Me haizo levantarme poniéndome de rodillas en la cama de manera que me secó las lágrimas con su mano y me besó mientras que me abofeteaba.
- Muy bien zorra, has aguantado muy bien.
-Gracias, mi Amo.
Se quitó la chaqueta y la bufanda y se sentó en la cama. Yo sabía muy bien lo que tenía que hacer y le quité los zapatos y los calcetines de rodillas. Mientras se deshacía del polo yo le desabrochaba el pantalón y se lo quitaba dejándole completamente desnudo. Tenía la polla dura como una piedra.
Metí la nariz entre el vello de su pubis para olerle. Me encanta el olor de mi Amo. Entonces abrí la boca y me metí la polla. Empiecé a chuparsela metiendo la polla hasta la garganta. A veces me dan algunas arcadas, pero la verdad es que cada vez las controlo mejor. Metí la polla hasta tenerla completamente dentro dejándola un rato y pidiéndole a mi Amo que se moviera cuando la tuviera dentro.
-¿Ves puta como la comes mejor cuando estás azotada?
Yo sigo pensando que mi Amo lo ve así porque Él es el que está más excitado después de azotarme pero bueno, tal vez tenga razón. El caso es que después de un rato se acercó a la cama y me hizo ponerme de rodillas en ella para que se la comiera mientras mi Amo estaba de pie azotándome. Se la seguí chupando y masturbándole mientras me azotaba. Se echó en la cama sobre su espalda .
-Adivina lo que quiero ahora.
Yo que le voy conociendo me puse entre sus piernas echada lamiéndole los huevos y el culo, despacio, como a Él le gusta mientras le masturbo. Me metí la polla en la boca para mojarla bien y que mi mano resbalara bien a la hora de pajearle.
-Pero como te gusta chuparmela, vaya cara de gusto que pones.
-Sí mi Amo.
No sé porque es así pero lo es. No hay nada que me guste más. Ni siquiera que me folle. Mi coño se moja instantaneamente.
-Ponte crema que hoy te quiero follar el culo.
Me levanté y en vez de ponérmela me puse de rodillas y le lamí el pezón suavemente. Mi Amo me miró con cara de asombro y rápidamente le tranquilicé.
-Mi Amo, no te estoy desobedeciendo, es que antes de que llegaras ya me puse la crema para estar preparada.
-Pero como puedo ser tan tonto de pensar que me estabas desobedeciendo.
- Mi Amo, jamás te desobedecería conscientemente. ¿Aun no te lo crees?
-Sí, sí me lo creo, pero por un momento dudé. Por eso he dicho que cómo he podido ser tan tonto.
Me puse a lamerle el pezón. Me pone muchísimo hacerlo así. Estaba con los ojos cerrados, disfrutando de su placer cosa que me llena de orgullo. Pero paré un segundo para mover la mesilla y que pueda si quiere azotarme bien.
-¿Porqué paras zorra?- Sonriéndose al oir el sonido de la mesa.
-Mi Amo, es por si quieres azotarme.
Seguí con lo que estaba haciendo y mi Amo cogió la fusta y empiezó a azotarme.
-Para, para zorra que me corro.
-Sube a la cama que lo que quiero es follarte el culo.
Me subí a la cama poniéndome de espaldas para que mi Amo, pegado a mi espalda me pudiera follar. Me metió la polla en el culo y empezó a moverse. Yo estaba realmente caliente y con poco más me hubiera podido correr, pero quería hacerlo cuando lo hiciera mi Amo.
-¿Sabes cómo me gusta follarte zorra?
- Sí, mi Amo.
Me puse a cuatro patas con el culo en pompa para que mi Amo pudiera follarmelo. Empezó a hacerlo, yo estaba ya a punto de correrme y sabía que podía hacerlo pues mi Amo me lo había dicho pero quería esperar. Siguó follándome uno minutos.
- Azótame mi Amo.
Él empezó a hacerlo mientras seguía moviéndose dentro de mi culo.
- Azótame más fuerte. Pégame seguido mi Amo, como a ti te gusta.
Así lo hizo corriéndose al poco tiempo y yo me dejé llevar también corriéndome.
Ha sido uno de los mejores orgasmos de mi vida. Mi Amo entonces se dejó caer encima de mi espalda y continuamos tumbados reponiéndonos los dos.
Después descanso, caricias, besos . Gracias mi Amo. Me vuelves loca.